60 años de la AMI: 4 intervenciones en mesas redondas
13/01/2026
Con motivo de su 60 aniversario, el AMI organizó una jornada festiva que comenzó con una mesa redonda sobre la protección social en el mundo. El padre Meaudre, la hermana Esther Thera, monseñor Joseph Sagwe y el señor Pascal Beau nos honraron con su participación en estos intercambios, con la amable colaboración de KTO y del periodista Cyril Lepeigneux.
Padre Meaudre
responsable del servicio de Salud para los Espiritanos (Congregación del Espíritu Santo), asesor técnico de la AMI
Los espiritanos son misioneros y operan principalmente en el África subsahariana, las islas del Océano Índico, el Caribe y América del Sur desde 1965. Son cofundadores de la AMI, que ha institucionalizado la ayuda mutua entre misioneros de diversos institutos. Al principio, las preocupaciones financieras eran el centro de las discusiones, centradas en las cuotas necesarias para los 1200 hermanos, 800 de los cuales se encontraban en el extranjero. Sin embargo, los espiritanos se dieron cuenta rápidamente de las ventajas de la AMI, como la ayuda para hospitalizaciones imprevistas o evacuaciones sanitarias necesarias en una época en la que las estructuras médicas eran limitadas.
La AMI ofrecía cierta garantía en cuanto a la salud de los misioneros, el reembolso de los gastos médicos y facilitaba las operaciones quirúrgicas, en particular organizando las evacuaciones sanitarias. Los institutos, especialmente los femeninos, también contribuyeron a la mejora de las infraestructuras sanitarias y a la formación médica. En la actualidad, la AMI colabora con MSH International para gestionar estos aspectos. La AMI promueve la dignidad de cada individuo, independientemente de su condición o lugar de residencia. Fomenta la solidaridad a escala mundial y agradece a quienes continúan con esta misión.
Hermana Esther Thera
Hija del Inmaculado Corazón de María (Malí), administradora de la AMI
Malí y Burkina Faso se enfrentan a importantes retos, como el rápido crecimiento demográfico, los conflictos armados, el terrorismo y los recursos limitados.
Las principales necesidades sanitarias incluyen la gestión de enfermedades endémicas como la malaria, el VIH, la tuberculosis y el dengue, así como el seguimiento de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión. La salud mental también es un problema importante, con servicios muy limitados. La prevención de epidemias, la lucha contra la malnutrición y la salud maternoinfantil son otras preocupaciones fundamentales.
Con el crecimiento de la población joven, aumenta la demanda de servicios de salud. Aunque algunas enfermedades infecciosas están disminuyendo, surgen nuevas necesidades relacionadas con las enfermedades crónicas. Los retos siguen siendo numerosos: el acceso limitado a la atención sanitaria en las zonas rurales, la calidad de la atención debido a la falta de personal y equipos, así como los problemas de suministro de medicamentos y financiación del sistema sanitario.
Se han logrado avances, como una mayor accesibilidad a la atención técnica (radioterapia, tomografía computarizada, etc.) e iniciativas como la creación de un centro de investigación para la anemia falciforme. Los programas de vacunación han mejorado la salud de las poblaciones vulnerables, pero se necesitan más esfuerzos.
AMI, presente en África
Monseñor Joseph Obanyi Sagwe
obispo de Kakamega (Kenia), administrador de la AMI
La salud está mejorando en Kenia, especialmente con la introducción de un nuevo régimen de protección social denominado Fondo Social de Seguro Médico, cuyo objetivo es ofrecer asistencia sanitaria a todos los ciudadanos con contribuciones asequibles. Sin embargo, este sistema se enfrenta a varios retos, como las dificultades para pagar las contribuciones y saldar las enormes deudas, al tiempo que se satisfacen las expectativas de la población respecto al Gobierno.
El anterior obispo de Kakamega, monseñor Philip Sulumeti, fue hospitalizado, lo que generó gastos elevados, aunque fueron cubiertos parcialmente por el AMI.
Actualmente, un sacerdote de la diócesis se encuentra en una situación similar, lo que demuestra que la gestión de la atención sanitaria es una preocupación importante para los obispos, especialmente con el envejecimiento de la población en varias diócesis de África.
Por lo tanto, es necesario prestar atención a la salud de los miembros, ya que los problemas de salud que no se tratan pueden provocar enfermedades crónicas. La salud de los sacerdotes es, por lo tanto, crucial para el éxito de la misión de la Iglesia. Por último, Jesús siempre dio importancia a la curación en su misión.
Los superiores y los obispos deben ser conscientes de la importancia de la salud en la Iglesia, de la necesidad de invertir en su salud y de la pertinencia de un régimen de protección social. La salud debe ser una prioridad en la misión de la Iglesia, a fin de garantizar su sostenibilidad.
Sr. Pascal Beau
Presidente del Observatorio Europeo de Protección Social, fundador de la editorial ESE (Espace Social Européen)
La situación sanitaria mundial pone de relieve realidades y retos clave, especialmente tras la pandemia de COVID-19. La complejidad de los problemas de salud varía significativamente de un país a otro. Cabe señalar que, aunque 150 países pueden proporcionar estadísticas fiables sobre la salud, entre 30 y 40 carecen de datos precisos, lo que dificulta la elaboración de un resumen global.
La pandemia ha tenido un fuerte impacto en la mortalidad y la esperanza de vida, con una disminución media de 1,8 años. A pesar de los considerables esfuerzos de los países ricos, siguen existiendo disparidades. Si bien África ha registrado relativamente pocos casos de COVID, varias enfermedades (como el sida y la malaria) siguen siendo motivo de gran preocupación. Las enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías coronarias, la diabetes y el cáncer, también representan un desafío mundial.
Las estrategias para gestionar los riesgos infecciosos carecen de solidez. A escala mundial, se debate el papel de la OMS; en Europa, se ha creado recientemente el programa HERA. Aproximadamente 1800 millones de personas han visto mejorar su salud desde 2023 gracias a diversos avances, y en 2024 se adoptó un acuerdo mundial sobre pandemias, pero aún queda un largo camino por recorrer.
Entre los retos en materia de salud se encuentran la necesidad de reconocer la importancia de la salud para el desarrollo socioeconómico sostenible, la insuficiente financiación de la salud en muchos países, la formación de los profesionales sanitarios y la urgencia de la educación sanitaria y la vacunación. No deben descuidarse los retos climáticos, demográficos y la cuestión de los datos personales en el contexto de la inteligencia artificial.
Por último, es necesario un enfoque global, pero también local, de la salud, ya que se trata de un derecho humano. La cooperación, el compromiso de los pacientes y el recurso a la ciencia son esenciales para superar los retos. Insiste en la importancia de reevaluar las acciones sanitarias, que deben integrar siempre una dimensión educativa, preventiva y ciudadana.